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Francisco Javier Bláquez Ruiz

Verdad y Arte: Universidad Pública de Navarra

Francisco Javier Bláquez Ruiz, 1994

...Castejón da muestras permanentes de lo que constituye existencialmente la negación y escisión del sujeto. También de la dificultad para reconstruirlo. Es otro humanismo el que, como sucede en el caso de Foucault, se procura. Es en definitiva otro concepto de hombre.

De ahí su continuo ensayo de búsqueda, ese tenaz proceso de excavar o más bien de socavar, inquiriendo, descubriendo. "Sólo el que se transforma permanece emparentado conmigo" afirma Nietzchte en Así habló Zaratrustra. Del mismo modo Castejón manifiesta su desacuerdo explícito con un modelo de humanismo acartonado, falso e irreal.

Su obra, transida de fuerza expresivo, mezcla, funde y confunde deliberadamente el animal y el hombre, y éste se manifiesta en permanentes metamorfosis, expuestas plásticamente a través de minuciosos estudios anatómicos, mutaciones y continuas evoluciones. Sus de-formaciones muestran crudamente y des-enmascaran la acicalada y adulterada realidad, intentando una y otra vez, como diría Oteiza, des-ocultarla.

La vida es lucha y armonía entre contrarios, sostenía una y otra vez Heráclito, y la existencia humana se alimenta antes y después, de conflictos, tensiones y desasosiego. Algunos al parecer, pretenden engañarse y se instalan en la supuestamente inalterable quietud o sosiego. Pero como advertía María Zambrano poéticamente, eso no es ni ha sido nunca la vida humana. De ahí que la plástica desgarradora, expresiva y evocadora de la obra de Castejón no reciba en modo alguno, una respuesta de indiferencia o resignación en el espectador, sino por el contrario una íntima sensación de complicidad, de adhesión crítica a su propuesta, al tiempo que una intensa emoción difícil de expresar o comunicar verbalmente a los demás.